La recuperación de la frecuencia cardiaca muestra con qué rapidez vuelve el freno vagal después de un esfuerzo, mientras que la variabilidad de la frecuencia cardiaca (VFC) en reposo muestra lo activo que está el freno cuando no te mueves. El descenso del primer minuto es el valor que conviene conocer: en un estudio con 2428 adultos, una caída de 12 latidos por minuto (lpm) o menos en el primer minuto después de una prueba de esfuerzo se asoció con el doble de riesgo de muerte en seis años (Cole y colaboradores, 1999).
Dos preguntas distintas
Cuando haces ejercicio, el freno vagal se suelta y se pisa el acelerador. Cuando paras, el freno vuelve primero. Michael, Graham y Davis (2017) describen el primer minuto después del ejercicio como la «fase rápida» de la recuperación, que suele atribuirse a la vuelta del freno vagal, seguida de una fase más lenta en la que el acelerador se afloja. También señalan que la VFC durante el ejercicio se reduce hasta un mínimo con un esfuerzo moderado, de entre el 50 y el 60 % aproximadamente del consumo máximo de oxígeno, con un RMSSD RMSSD Raíz cuadrada de la media de los cuadrados de las diferencias sucesivas: medida de VFC basada en cuánto difiere cada intervalo entre latidos del siguiente, en milisegundos. Refleja sobre todo la actividad vagal. Más sobre RMSSD por debajo de 5 ms.
Así que las dos medidas miran momentos distintos:
| VFC en reposo | Recuperación de la frecuencia cardiaca | |
|---|---|---|
| Cuándo | En reposo, normalmente al despertar o durante la noche | En los primeros minutos después de un entrenamiento |
| Qué muestra | Lo activo que está el freno vagal | Con qué rapidez vuelve el freno tras el esfuerzo |
| Qué necesitas | Una medición en reposo y repetible | Un esfuerzo estándar, hecho siempre del mismo modo |
| Variación de un día a otro | Alrededor del 12 % para el lnRMSSD lnRMSSD El logaritmo natural del RMSSD, sin unidad. Al aplicar el logaritmo, los valores del RMSSD se reparten mejor, y así es más fácil comparar y analizar los cambios de un día a otro. Más sobre lnRMSSD | Alrededor del 25 % para el descenso en 1 minuto; exige un entrenamiento fijo |
El modelo de abajo muestra por qué el primer minuto es vagal: el freno cambia la frecuencia cardiaca en menos de un segundo, y el acelerador, a lo largo de medio minuto. La recuperación es la misma carrera a la inversa.
Con qué rapidez actúa cada nervio
Un modelo didáctico, no una medición
- Retraso hasta el primer cambio
- 0,3 s
- Tiempo hasta el 90 % del cambio
- 1,5 s
- Rango de frecuencia
- de 54 a 70 lpm
Toca el freno vagal y los latidos siguientes llegan más tarde. La ralentización empieza en una fracción de segundo y se completa en unos dos segundos. Al soltarlo, la frecuencia vuelve igual de rápido.
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Un gráfico de líneas de la frecuencia cardiaca durante 50 segundos, en reposo a 70 latidos por minuto, con la activación sombreada de 5 a 30 segundos y una marca bajo el gráfico por cada latido. Tocar el freno baja la frecuencia en unos 1,5 segundos, y se recupera igual de rápido al soltarlo. Pisar el acelerador no hace nada durante 3,0 segundos; luego la frecuencia sube y se estabiliza tras unos 21,4 segundos, y vuelve despacio al soltarlo. Al pisar los dos, el corazón se ralentiza primero y se acelera después. Tres botones eligen qué pisar, y unos indicadores dan el tiempo hasta el primer cambio y el tiempo hasta estabilizarse.
Qué encontró el estudio de riesgo
Cole y colaboradores siguieron a 2428 adultos, con una edad media de 57 años, que se hicieron una prueba de esfuerzo en cinta por motivos médicos. Consideraron anormal la recuperación si Índice de estrés de Baevsky Un número, sin unidad, calculado a partir del histograma de los intervalos entre latidos. Sube cuando el ritmo se vuelve más estable y menos variable, algo que Baevsky interpretaba como tensión en la regulación del organismo. Más sobre Índice de estrés de Baevsky la frecuencia cardiaca bajaba 12 lpm o menos en el primer minuto después del esfuerzo máximo. Una cuarta parte del grupo tuvo una recuperación anormal. En seis años murieron 213 personas. Tras ajustar por la carga de trabajo alcanzada, los resultados de las pruebas de imagen del corazón y otros factores, la recuperación anormal seguía asociándose con el doble de riesgo de muerte.
Es una relación observada en un grupo de pacientes, medida en una clínica con un protocolo fijo. No significa que una recuperación lenta después de correr prediga algo para ti.
Para el entrenamiento
Buchheit (2014) revisó las medidas de frecuencia cardiaca para vigilar a deportistas. La recuperación refleja cambios generales de la circulación y los reflejos que impulsan la vuelta del freno. Algunos estudios relacionaron los cambios en el descenso de 1 minuto con cambios en el rendimiento y la fatiga, pero en los deportes de equipo no siempre seguía al rendimiento, y aún no está confirmado que pueda señalar un bajón como lo hace la VFC en reposo. Exige un esfuerzo estándar, así que para los deportes de equipo sugiere usar la frecuencia cardiaca durante el ejercicio: la media de los últimos 30 a 60 segundos de una serie fija de al menos 3 a 4 minutos, que cabe en un calentamiento. La frecuencia cardiaca durante el ejercicio baja a medida que mejora la forma física, pero una subida en un día concreto no es una señal clara de fatiga.
La combinación práctica: una medición matutina de VFC la mayoría de los días y, de vez en cuando, la recuperación o la frecuencia cardiaca durante el ejercicio en un calentamiento o una sesión de prueba fijos.
Cuándo hablar con un médico
Acude a un médico si el ejercicio te provoca dolor en el pecho, falta de aire inusual, mareo o desmayo, o si la frecuencia cardiaca sigue muy alta mucho después de parar. Ni la recuperación ni la VFC permiten diagnosticar un problema cardiaco.